Todas las cosas que existen son algo limitadas, Dios es infinito
La infinita perfección divina
Conocer y amar a Dios es la cuestión más importante:
«Nos creaste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti». Por ello, no se trata de construir mentalmente un ser imaginario. Se trata de conocer; la más plena realidad: Que Aquel que, siendo infinitamente superior al mundo, Creador del mundo, no es ajeno a nosotros sino que, como dice S. Pablo: «en Él vivimos, nos movemos y existimos».
Solo en el cielo, después de esta vida, podremos ver a Dios cara a cara. «Bienaventurados los que sin ver, creyeron». «Vamos a pensar lo que será el cielo. Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó a nombre por pensamiento cuáles cosas tiene Dios preparadas para los que le aman ¿Os imaginaís qué será llegar allí y encontrarnos con Dios, y ver aquella hermosura, aquel Amor que se vuelca en nuestros corazones, que sacia sin saciar?».